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Insights / Gobierno del dato

Cómo darle dueño a cada indicador

El primer entregable de cualquier proyecto de datos es una lista de nombres. Con eso el número empieza a sostenerse solo.

Marcos Astudillo ·5 min de lectura

Cuando me piden ayuda con un proyecto de datos, la primera reunión suele empezar con una arquitectura. Diagramas de sistemas, flujos, una herramienta que alguien vio en una conferencia.

La pregunta que hago corta el ambiente: de estos quince indicadores, ¿quién responde por cada uno?

Qué significa ser dueño

Conviene precisar el rol. El dueño de un indicador es quien responde por su definición, por encima de quien lo calcula o de quien mantiene el sistema donde vive.

En concreto, tres obligaciones. Mantener la definición escrita y publicada donde está el número. Avisar cuando cambia, antes de que cambie. Y resolver la discusión cuando dos áreas lo interpretan distinto.

Ninguna es técnica. Por eso el rol vive en el área que toma decisiones con ese número.

Por qué cuesta tanto asignarlo

Porque hacerlo obliga a resolver una ambigüedad que a alguien le conviene. Si el indicador de venta incluye o no las devoluciones cambia el número que reporta un área, y esa área tiene una definición preferida.

Con dueño nombrado, la definición pasa a ser una sola y todo el reporte descansa sobre la misma base. El trimestre en que se nombra hay un ajuste de cifras, y después la serie corre limpia.

Es una conversación de poder disfrazada de conversación técnica, y por eso se posterga.

Cómo lo hago partir

Con una lista corta. En la mayoría de las áreas hay entre ocho y quince indicadores que efectivamente se usan para decidir; el resto son de acompañamiento y pueden esperar.

Para cada uno: un nombre de persona, una definición de tres líneas, y la fecha en que se acordó. Nada más. Cabe en una planilla y se revisa en cuarenta minutos de comité.

Esa planilla, que parece administrativa, es lo que hace posible todo lo demás. Ningún modelo puede priorizar sobre una definición que cambia según quién pregunte, y ninguna automatización sobrevive a un indicador que nadie sostiene.

La señal de que funcionó

Se nota en una cosa: cuando alguien pregunta en una reunión de dónde salió un número, hay una respuesta corta y nadie discute.

Suena poco. Después de haber pasado tardes enteras averiguando cuál de dos cifras estaba bien, me parece bastante.

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